La pastillita

La mirada del mendigo

El otro día leí una de esas noticias que parecen sacadas de elmundotoday, pero que son absolutamente verídicas: una compañía farmacéutica ha sacado al mercado anfetaminas en presentación de gominola, para ser más atractivas para el público infantil.

Todo esto es, por supuesto, una forma de tratar lo que desde siempre se ha llamado un niño inquieto (o, cuando no era tuyo, un niño cabrón) y ahora se conoce como TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Para mí, es un ejemplo claro (como las extravagancias culinarias) de que nos encontramos en un periodo de decadencia de nuestra civilización o, de nuevo dicho menos finamente, que nos estamos volviendo gilipollas. Tiene una dieta, una vida más sana un niño de Malaui, a poco que sus padres no vivan en la miseria absoluta, que un crío de clase media usamericano.

Vamos a ver, señores, un niño es…

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